Quiero compartirte que llevo algunos meses trabajando mis exigencias, esto me permitió conectar y observar con más claridad las autoexigencias de otras personas. Me di cuenta que como personas adultas estamos rodeadas de exigencias y que éstas pueden ser un dolor de cabeza o un gran impulso. Es por eso, que este mes se me ocurrió darle una revisión un poco más profunda al tema, centrándome en la autoexigencia, por lo que me gustaría compartirte una parte de lo que encontré ¿te interesa? vamos entonces.
La autoexigencia es una actitud relacionada con el esfuerzo y el cumplimiento de metas o estándares mismos que son auto-impuestos; es decir, es el esfuerzo que una persona se exige a sí misma para ser mejor en un objetivo o meta en particular. Las exigencias, como todo elemento humano en general, requieren un esfuerzo mental y anímico para llegar al objetivo o estándar establecido; por lo que, pueden estar relacionadas con el flujo de emociones tanto placenteras como displacenteras, según sea el caso.
Si bien las autoexigencias son individuales, no se salvan de tener características de origen colectivo, pues están ligadas a nuestro contexto, educación familiar, la cultura y las relaciones sociales; elementos que, condicionan algunas de sus características. Las personas no nacen siendo (auto)exigentes, es algo que se aprende y se le va sumando el aprendizaje de nuestras experiencias de vida; por lo que, también son un recurso que nos permiten estar en grupo ya que pueden brindarnos elementos en común para la socialización (o supervivencia en casos extremos).
Otra de las funciones de las autoexigencias está relacionada con canalizar la energía necesaria para la culminación o materialización de nuestros objetivos y estándares, de forma saludable, lo anterior se vive de manera positiva. En cambio, cuando los objetivos y estándares asumidos son poco realistas o sobredimensionados, las consecuencias pueden perjudicarnos al punto de tener repercusiones como ansiedad, depresión, estrés, aislamiento social, problemas musculares, dificultadas gástricas, entre otras. Entendiendo así, que tener autoexigencias es algo complejo.
Como todo elemento humano, en general, las autoexigencias son un componente complejo que va más allá de lo «bueno» y lo «malo»; en ese sentido, es más adecuado valorar su utilidad e impacto en tu vida diaria. Los objetivos y estándares pueden ser re significados, eliminados y modificados, es cierto que hacer alguna de estas cosas tendrá consecuencias por lo que es mejor que sea una decisión desde el deseo y no desde la presión. Antes de pasar a algunas recomendaciones generales, para aprender de tus autoexigencias, es necesario recordarte que NADA sustituye el trabajo terapéutico, debido a que es especializado a tus necesidades.
Ahora bien, uno de los ejercicios más simples para identificar autoexigencias es:
- Delimita un tema o área que quieras explorar, una vez seleccionada toma una hoja de papel y escribe todas las creencias, ideas, sueños, aspiraciones y deseos que se te ocurran de ese tema. Por ejemplo vida de pareja: estabilidad, hij@s, responsabilidad afectiva, matrimonio, cohabitar…
- Una vez identificado todo lo que crees y deseas del tema que seleccionaste, date un momento para leer cada punto y al mismo tiempo que lo vas leyendo, reflexiona qué tanto eso se adecua a ti vida actual y deseos actuales.
- Date el tiempo que necesites para valorar cada elemento, si deseas llevarlo más allá puedes también preguntarte de dónde viene esa creencia y a dónde observas que te va a llevar.
Si bien el ejercicio anterior parece fácil, tiene su grado de complejidad y profundidad, por lo que si decides hacerlo mi recomendación es que te tomes tu tiempo para hacerlo en un espacio cálido y cómodo. Recuerda que el autocuidado es importante, por lo que si esto mueve algo en ti que necesites ayuda para trabajarlo no dudes en pedirla.
Para terminar quiero decirte que las (auto)exigencias no son un decreto de vida, me parece que en la medida en que nos tomemos el tiempo para decidir, muchas cosas pueden cambiar en el cómo nos relacionamos con las autoexigencias. Reconocer nuestras habilidades y limitaciones es lo que nos hace capaces de labrar nuestro camino, espero que lo compartido hasta aquí te sea de utilidad para continuar construyendo tu bienestar.

Deja un comentario