Cuidarme, es prioridad

Autocuidado, es una palabra que se ha vuelto cotidiana en nuestras vidas, me parece que esto ha logrado que se generen millones de percepciones sobre qué es y qué no es autocuidado; lo cuál, puede traer una serie de eventos que pueden terminar en confusión o frustración. Con la intención de seguir nutriendo este espacio, quiero compartirte sobre el autocuidado en la salud (mental).

Aunque es un concepto relativamente nuevo, a lo largo de su historia ha sido influenciado por la cultura lo que ha llevado a varias modificaciones y diversidad de perspectivas. Sin embargo, haciéndole caso a la Organización Mundial de la Salud (OMS) el autocuidado es la capacidad de las personas, familias y comunidades para promover la salud, prevenir enfermedades, mantener la salud y hacer frente a enfermedades y discapacidades con o sin el apoyo de personal de la salud. Si bien la definición nos pinta un panorama de ensueño, las condiciones sociales también influyen en su acceso o mantenimiento.

Haciendo una crítica y tratando de profundizar el tema, quiero compartirte mi opinión. Coincido en que el autocuidado es la capacidad integral de brindarte/mantener tu salud; desafortunadamente, no todas las personas tenemos las mismas posibilidades/privilegios para ejercer y mantener el autocuidado (al menos en México no). Las consecuencias del autocuidado nulo o deficiente pueden llevar al punto de cobrarnos la factura con nuestra independencia y autonomía; de ahí la relevancia de tomar decisiones en el presente que puedan tener frutos en tu futuro (además de un sistema de salud accesible).

Ahora bien, cuando son factores externos los que imposibilitan el autocuidado ¿qué se puede hacer? mi recomendación es observar lo que puede ser comunitario, lo que te une a otras personas, para entonces compartir y facilitarse herramientas. Pienso que la digitalización de nuestras vidas ha limitado que compartamos «solo lo bueno», siendo que nuestras vidas son más complejas que eso, mutilando nuestra experiencia humana y con ello nuestra capacidad de cuidado.

El autocuidado es una acción intencionada hacia tu salud que se ve influenciada por tus conocimientos, habilidades, voluntad, intención, necesidades, deseos, intenciones y estrategias. Es por eso, que el permitirte la oportunidad de experimentar el presente, de nutrirte con él, puede llevarte a actuar de maneras más asertivas y responsables contigo mism@.

Como en cada recomendación que se da en este especio, trabajar el autocuidado en un espacio psicoterapéutico es irremplazable con cualquier recomendación general. Recuerda que la terapia le da ese toque único para ti y tu trabajo terapéutico, por lo que nada puede reemplazarlo ni siquiera las recomendaciones generales que vamos a profundizar un poco más a continuación:

Incluirte o generar espacios colectivos para compartir y facilitar herramientas es clave cuando el acceso a espacios especializados para la salud implica una inversión de algo que no todas las veces es posible costear. Claro que ayuda que la información sea especializada; sin embargo, no es imprescindible y esto me hace recordar que de niña me llamaban mucho la atención los grupos de señoras que tejían, yo pensaba que «solo pasaban el rato», al crecer y comprender mejor lo que compartían en ese espacio me daba cuenta del desahogo, consuelo y diversión que se brindaban esas mujeres.

Así como pertenecer a un espacio puede ser de utilidad para el autocuidado, también lo es el tiempo que te dedicas solo a ti. Mi siguiente recomendación para iniciar con el autocuidado es que aprendas a escuchar tu cuerpo y tus emociones, no hay mucha ciencia en esto más que el saber y reconocer señales que te permitan atenderte antes de que las cosas se salgan de control. Una excelente forma de empezar a escucharte es prestar atención a cada parte de tu cuerpo cuando experimentas emociones que ya son conocidas para ti, esto será información clave en el futuro.

Con las dos recomendaciones anteriores es posible tener lo que se conocen cómo momentos terapéuticos (no es terapia) que son espacios de tiempo en el presente que te facilitan contactar con tus emociones. Son momentos donde te das cuenta de las cosas, donde eres capaz de brindarte apoyo, en los que genuinamente te cuidas tus heridas ¿reconoces algunos de ellos? si es el caso, te recomiendo que te des momentos para escribirlos y valorarlos cuando necesites algo de motivación.

Me gustaría cerrar el día de hoy con la propuesta de que te preguntes en este momento ¿qué puedes hacer solo para ti? y una vez que lo identifiques busque la forma de brindártelo ¿te agrada la idea? sinceramente a mí me emociona mucho. Espero que la información que hoy comparto te sea de utilidad a ti o a alguien que conozcas, deseo que sea un aporte más a la construcción que haces de tu bienestar.

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