Cuando empecé a escribir sobre las emociones, sabía de antemano que la información es amplia y que ha tenido sus modificaciones con el paso del tiempo. En Mar de emociones I, te compartí información sobre las emociones básicas como la felicidad, el miedo, la tristeza y la ira; después, en Mar de emociones II la información fue respecto a la frustración, los celos, la vergüenza y la culpa las cuales son emociones complejas. Durante este mes te quiero compartir lo básico sobre cuatro emociones más, dos de ellas básicas y dos complejas.
Antes de empezar y a manera de recapitulación, quiero recordarte que las emociones se pueden dividir en dos: 1) las emociones básicas que activan nuestro cerebro primitivo al ser respuestas fisiológicas a la evolución humana y 2) las emociones complejas las cuáles son respuestas a nuestra evaluación cognitiva de las experiencias de vida. Es decir que nuestro cerebro ha desarrollado la capacidad de sentir emociones cómo una respuesta a nuestra evolución y cómo una respuesta a nuestra interacción humana, de ahí su complejidad.
Cabe mencionar que tanto las emociones básicas como complejas pueden ser placenteras o displacenteras, cuestión que condiciona la disponibilidad de cada persona para evadirlas o vivirlas. para un estado de bienestar es importante la atención y la expresión de tus emociones. Ahora bien, entrando en la materia, dentro de las emociones básicas que quedó pendiente profundizar están:
La sorpresa: es de las emociones más fugaces pues su detonante es cualquier estímulo inesperado, emerge con la finalidad de que puedas dirigir tu atención a lo imprevisto para explorar nuevas estrategias y formas de acción en el nuevo contexto, eres tú quien determina si esto es una situación placentera o displacentera.
El asco: es una emoción muy relacionada con los sentidos del gusto y el olfato, estimulados por aquello que consideramos desagradable o incluso nocivo. Nos permite rechazarlo de manera inmediata para alejarnos del daño que se pueda experimentar al consumirlo o vivirlo. La reacción corporal inevitablemente produce sensaciones displacenteras para contactar con el rechazo.
Además, dentro de la variedad de emociones complejas que existen y restando de las que ya se ha hablado en este espacio, quiero compartirte información sobre dos más:
El resentimiento: es una emoción formada por el cúmulo de ira ante una ofensa que se revivió las veces suficientes para reunir rencor y hostilidad, las emociones no expresadas se vuelven resentimientos que perjudican tus relaciones sociales. Está relacionada con la capacidad de perdón y de dejar ir.
La melancolía: es una emoción formada por la tristeza de un recuerdo que no se ha podido asimilar y/o resignificar al punto de generar apatía, desgana y añoranza por el pasado (real o fantasioso). Su función está relacionada con la adaptación social a partir de enfrentar procesos de pérdidas, decepciones o acontecimiento tristes.
Como hasta ahora te he compartido, las emociones en general tienen una función que con una escucha atenta y compasiva puede ser beneficioso el resultado de gestionarlas. Tus emociones no tienen nada personal contra ti, son una respuesta ante estímulos que es importante o necesario analizar. Me gustaría terminar mencionándote que si consideras tener alguna problemática con la gestión de esta o alguna otra emoción los espacios terapéuticos son los ideales, pues son adaptados a tus necesidades individuales. Espero que la información de este mes sea de utilidad para ti y la construcción de tu bienestar.

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