Alerta en el consultorio

El mes de noviembre es el mes destinado a combatir y eliminar las violencias hacia las mujeres. Por ello, quiero compartirte información para señalar algo que, lamentablemente, ocurre en los espacios terapéuticos: la violencia de género. A lo largo de mis años de trabajo, han llegado al consultorio mujeres que vienen huyendo de violencias en sus espacios terapéuticos, cuando se profundiza la información sobre el tipo de violencia, el género es un factor común. La idea de compartirte esta información es para ayudarte a identificar si esto ocurre y que decidas lo mejor para ti, ahora que lo ves.

Antes de ir a lo que puede ocurrir en el consultorio, creo importante dejar en claro lo que es la violencia de género, utilizando la definición que tiene la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (México) que reconoce como violencia de género «Cualquier acción u omisión, basada en su género, que les cause daño o sufrimiento psicológico, físico, patrimonial, económico, sexual o la muerte tanto en el ámbito privado como en el público» sin importar edad, origen, etnia, nivel educativo, entre otras.

Ahora bien, estas acciones y omisiones ocurren en cualquier espacio, ya que existen diversos elementos que facilitan la reproducción de la violencia de género cómo estereotipos, normas sociales, condicionamientos culturales e ideologías; en consecuencia, puede ocurrir en cualquier espacio, incluso en un consultorio terapéutico. La realidad es que todas las personas fuimos educadas bajo una cultura que nos enseña cómo comportarnos, por lo que ser una persona no violenta implica mínimo hacer un trabajo de reflexión y análisis profundo, así como continuo, para desaprender el machismo y la misoginia.

En mi experiencia, identifico las violencias de género de la siguiente manera:

Manipulación: además de trabajar con las emociones, en terapia se trabaja con las ideas, ya que en muchas ocasiones éstas se pueden convertir en acciones al ser asimiladas/introyectadas. Esta situación lleva a desaprender lo que ya no es adecuado para ti y aprender lo que consideras más adecuado a las circunstancias que actualmente vives. Es por esta razón que cuando un/a terapeuta acompaña tu proceso y brinda sus herramientas para que tú puedas «jugar» con ellas cosas como los consejos, opiniones, juicios u órdenes NO tienen un espacio en terapia. Sentirte juzgada por tu terapeuta, es algo que puedes hablar y (mi recomendación) observar cómo actúa para tomar una decisión de qué hacer para cuidarte, lo importante es que tú te sientas cómoda de poder vulnerarte y trabajar lo que quieres/necesitas.

Revictimización: ha sido definida como la acción de responsabilizar a una víctima de la violencia que vive. Ser víctima de violencia no es algo que se pueda decidir, no es una situación que se controla, es algo que alguien más decide hacer sobre ti y por esto, no eres responsable de la violencia de otras personas. Si bien es cierto que si hay una responsabilidad en la situación (no en la violencia) que le corresponde a la víctima y es, desde mi punto de vista, la de sanar y cuidarse; en situaciones de esta índole, esa es la perspectiva que hay que tomar. Si con tu trabajo de terapia te sientes responsable/culpable de que viviste violencia y no de cuidarte/sanarte, mi recomendación es que prestes un poco más de atención a eso y cuando identifiques cómo te sientes al respecto, atiende esa necesidad.

Violencia sexual: la ética en psicología prohibe el contacto y la vinculación sexual entre terapeuta y paciente, pues hay una situación de desigualdad en el consultorio por muchas razones. Sin embargo, este tipo de violencia también existe en los consultorios, bajo la justificación de que es parte del proceso o con el cinismo puro de que existe atracción sexual entre terapeuta-paciente, es cómo se va haciendo presente. Por lo que si observas coqueteo o ya hay acercamientos directos, es momento de buscar otro espacio, que un/a terapeuta llegue a ese punto es una clara indicación de falta de ética que no puede arreglarse con diálogo.

Para ir cerrando, considero que como pacientes es importante hablar de lo que no te hace sentido que ocurra y/o de lo que te genera incomodidad de tu terapeuta, buscar cómo es en otros espacios te puede dar pautas de qué si es más adecuado/seguro y que no lo es. Si eres terapeuta, me parece que no solo toca revisar la ética sino también el proceso de desaprender las violencias que ejerces, trabajarlas. ¿es posible evitar que algo así ocurra? no, las acciones de otras personas no es posible controlarlas, lo que es posible hacer es escucharte cuando identifique que las cosas son inadecuadas y cuidarte.

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