Antes de comenzar me gustaría aclarar que hay varios tipos de terapia, aquí nos vamos a enfocar en la terapia psicológica; la cuál tiene como puntos de interés el tratamiento, diagnóstico-evaluación y prevención de los problemas psicológicos y en relación a la salud mental. Todas las personas tenemos estos problemas, son parte de la vida y consecuencia de múltiples factores.
Por mi experiencia personal y profesional, concibo la terapia como el cuidado de un jardín, mi jardín. Y utilizando esta analogía voy a desarrollar algunas funciones de la terapia; así como, recomendaciones a considerar en la búsqueda del espacio terapéutico adecuado para ti.
Ahora bien, lo más básico para empezar un jardín son las plantas ¿no?, la primera condición es tenerlas y, posteriormente, conocer sus necesidades, los cuidados y periódicamente darles una atención especial para diferentes cosas, como cambiar la tierra o fertilizar. En tu jardín emocional existe la ventaja de que tienes tus plantas (tus emociones) y claro que puedes adquirir «nuevas plantas» (nombrar emociones desconocidas), pero con o sin esta novedad, aprender cómo atender las que ya tienes es indispensable si queremos un jardín lleno de vida.
Así, cabe destacar que la gestión emocional es importante para el bienestar; por lo tanto, es recomendable revisar periódicamente nuestro estado anímico si deseamos prevenir el desarrollo de trastornos o problemas psicológicos. Si las emociones no son gestionadas o se hace de manera inadecuada, crecen como la maleza de un jardín. Esto significa que otras plantas no van a recibir sus nutrientes, que hay competencia por el espacio, que no todas las plantas logran desarrollarse adecuadamente y visualmente son una señal de un jardín descuidado.
Pedir ayuda para aprender a gestionar tus emociones, es igual de correcto como acudir al vivero si deseas adquirir plantas o aprender a cuidar las que ya tienes. Y claro que puedes adquirir ayuda de otros recursos como talleres, pláticas, documentales, libros y experiencias de otras personas -solo recuerda que no van a ser idénticas a las tuyas-. Sin embargo, en el caso de la terapia psicológica la ayuda que proporciona es de una profundidad distinta, que implica hacer una limpieza profunda a ese jardín para demostrarle el amor que le tienes o quieres llegar a tenerle.
Si eres una persona que recién inicia en el mundo de las plantas (o la terapia), quizá puedas tener algunos tropiezos y está bien. A veces vamos a un vivero sin saber si se escapa de nuestro presupuesto, si tiene las plantas indicadas para nuestro hogar o puede que tengas problemas con el personal. Si esto llega a ocurrir, es entendible que cambies de vivero porque no tienes que quedarte en un espacio que no te gusta. Ten paciencia, sigue buscando y pide recomendaciones, el espacio terapéutico tiene que hacerte sentir en confianza y respetad@, ya que será un lugar en el que vas a vulnerarte.
Tener un jardín con flores, helechos, hortalizas y árboles saludables implica un compromiso que tiene una sola persona beneficiaria, eres tú. Solo piensa en lo delicioso de sentir la sombra bajo un árbol en un día caluroso, la alegría que puede traerte el ver cómo las flores van brotando para mostrar su color y ni qué decir sobre la gran sabiduría tan evidente a nuestra vista del ciclo de las plantas, en relación a la vida.
Ahora imagina, que satisfactorio sería entenderte emocionalmente para así atender los posibles peligros a tu tranquilidad, o la alegría de ver el resultado de tu trabajo terapéutico al relacionarte mejor con las personas que te rodean o contigo mism@. Pero si hay algo que constantemente me demuestra el beneficio de la terapia, es la expresión cuando se entiende esa sabiduría de la vida y se hace consciencia del camino recorrido para llegar al punto en donde estás. Con lo anterior, reitero que la gestión emocional es uno de los pilares para el bienestar, nuestras emociones se encuentran presentes todo el tiempo y no hay forma de eliminarlas, podemos esconderlas sabiendo (o no) que algún día regresan como plaga a alimentarse de tu jardín, hiriéndolo o marchitándolo.
Entonces, mi pregunta en este punto para ti sería ¿estás dispuest@ a dejar ir ese jardín? Si consideras que estás teniendo problemas en la forma en que te percibes, te relacionas con las personas y/o realizas tus objetivos valora la necesidad de pedir ayuda, está bien no poder sol@. Y si decides emprender la tarea de cuidar tu jardín, te deseo que encuentres al terapeuta más indicad@ para ti y tus necesidades, todas las personas merecemos que nuestros jardines expresen lo nuestra vida.

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